Un estudio liderado por la investigadora española Teresa Fernández Crespo ha descubierto que en el Neolítico, las victorias bélicas se celebraban exhibiendo brazos amputados como trofeos. Los restos encontrados en los yacimientos de Achenheim y Bergheim, en la región francesa de Alsacia, tienen una antigüedad de entre 4.300 y 4.150 años antes de Cristo. Los investigadores analizaron los isótopos estables de carbono, nitrógeno y azufre del colágeno de los huesos y dientes de las víctimas, y compararon sus resultados con los de otros restos de la región. Los resultados revelan que las víctimas no eran locales, sino que se habían movido mucho más y tenían una dieta más cambiante. La investigadora cree que las extremidades amputadas eran trofeos de enemigos caídos en la batalla y que se exhibían públicamente para deshumanizar al enemigo y reforzar la cohesión social. El estudio desafía las teorías existentes sobre los conflictos prehistóricos y ofrece una visión exhaustiva de la vida y muerte de las víctimas.