Un estudio genómico realizado en el yacimiento de Los Castellets II, en Mequinenza, Zaragoza, ha revelado que las familias del Bronce Final peninsular practicaban la endogamia para reforzar su poder. El análisis de 24 individuos enterrados en la necrópolis mostró que alrededor de dos tercios estaban emparentados entre sí, con relaciones de primer grado y hasta sexto grado. La investigación, publicada en Communications Biology, sugiere que la endogamia era una estrategia para consolidar el poder y la autoridad dentro de la élite. El estudio también encontró que los individuos tenían una doble ascendencia, con una base genética procedente del sudeste peninsular y una aportación más distante conectada con los grupos del Bronce Final del sur de Francia. La práctica de la endogamia en este período es una novedad, ya que no se había registrado en periodos anteriores de la prehistoria ibérica. El estudio tiene implicaciones para la comprensión de la dinámica social en la Prehistoria reciente y abre nuevas líneas de investigación sobre cómo las estructuras familiares y de poder modelaron la sociedad.