Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide gigante impactó la Tierra en la península de Yucatán, México, causando la extinción de los dinosaurios. Un estudio publicado en Communications Earth & Environment, liderado por el paleontólogo Luke Weaver de la Universidad de Míchigan, analiza la influencia de los dinosaurios en la vegetación y los ríos. La investigación se centró en la formación Fort Union, en la cuenca de Williston, que se originó tras la extinción de los dinosaurios. Los científicos descubrieron que las capas de sedimentos en esta formación no se debían a cambios en los niveles de agua, sino a la formación de meandros en los ríos. Esto sugiere que, después de la extinción de los dinosaurios, los ríos se desbordaban con menos frecuencia debido al efecto estabilizador de los densos bosques. La estabilización de los ríos impidió que el barro, el lodo y la arena llegaran a las zonas más alejadas de las llanuras aluviales, lo que llevó a la acumulación de depósitos orgánicos. El estudio muestra que la huella de los dinosaurios en la Tierra sigue siendo visible hoy en día.