En el yacimiento de Qinglongshan, en el centro de China, se han recuperado más de 3.000 huevos de dinosaurio fosilizados, muchos de ellos con una deformación mínima pese al paso de 85 millones de años. Un conjunto de 28 huevos incrustados en limolita con brechas se convirtió en la muestra clave para un nuevo estudio publicado en Frontiers in Earth Science. El equipo utilizó la datación por uranio-plomo (U-Pb) directamente en la cáscara, un procedimiento inédito hasta ahora en huevos de dinosaurio. Los resultados sitúan estos huevos en el Cretácico Superior, hace 85 millones de años, con un margen de error de apenas 1,7 millones de años. La transición de un clima cálido a otro más frío habría afectado a la diversidad de dinosaurios y condicionado la cantidad de huevos depositados. El Dr. Bi Zhao, autor del estudio, cree que estos fósiles pueden transformar la historia en narrativas convincentes sobre cómo se vivió y murió en el Cretácico Superior.