Un diente de vaca encontrado en la entrada sur de Stonehenge, datado entre 2995 y 2900 antes de Cristo, ha ayudado a descifrar los misterios de su construcción. Los investigadores del British Geological Survey (BGS) han utilizado el análisis isotópico del tercer molar de la vaca para descubrir su dieta, entorno y movimiento. Los resultados muestran que la vaca se desplazaba estacionalmente o que el forraje de invierno era importado. Los isótopos de oxígeno revelaron que la vaca capturó unos seis meses de crecimiento, de invierno a verano. Los de carbono mostraron que la dieta del animal cambiaba con las estaciones: forraje de bosque en invierno y pastos abiertos en verano. Los de estroncio indicaron que las fuentes de alimento estacionales provenían de diferentes zonas geológicas. Los de plomo revelaron picos de composición desde finales del invierno hasta la primavera, lo que apunta a una fuente de plomo más antigua que el plomo presente en el resto del diente. La investigadora Jane Evans destacó que el estudio ha revelado detalles sin precedentes de seis meses de la vida de una vaca y ha proporcionado la primera evidencia del movimiento de ganado desde Gales. El profesor Michael Parker Pearson destacó que la prueba es fascinante y plantea la posibilidad de que el ganado ayudara a transportar las piedras azules de Stonehenge.