Tim Coulson, biólogo evolutivo de la Universidad de Oxford, sugiere que si los humanos desaparecen, el sucesor podría ser el pulpo. Los humanos han estado en la Tierra solo 300.000 años y han alterado el planeta de manera significativa. La selección natural elige quién prospera y quién desaparece. Coulson argumenta que los simios tienen limitaciones y que el pulpo reúne rasgos que lo hacen un serio aspirante. El pulpo tiene un sistema nervioso descentralizado, capacidad para resolver problemas y usar herramientas, y comunicación visual. Investigaciones recientes han documentado comportamientos grupales en especies como Octopus tetricus en Australia. La gran limitación del pulpo es física, pero la evolución ha demostrado su capacidad de reinventar especies. Coulson no descarta que los pulpos desarrollen adaptaciones sorprendentes con el tiempo. La robótica blanda ya se inspira en los movimientos y la biomecánica del pulpo para diseñar máquinas flexibles y adaptativas.