Investigadores de la Universidad Virginia Tech han demostrado en modelos animales que ciertos procesos moleculares asociados al olvido pueden modificarse. Han logrado reactivar genes dormidos en ratones mayores y corregir rutas celulares que se degradan con la edad, consiguiendo que recuperen memoria perdida. El trabajo se ha presentado en dos estudios complementarios publicados en Neuroscience y Brain Research Bulletin. Los investigadores utilizaron herramientas de edición genética como CRISPR-dCas13 y CRISPR-dCas9 para ajustar procesos moleculares en ratones mayores. El resultado fue una mejora notable de la memoria. Los investigadores también exploraron la reactivación de genes que se silencian con la edad, como el gen IGF2, que se apaga de forma natural mediante un proceso químico llamado metilación del ADN. La reactivación de este gen en ratones envejecidos mostró una mejora significativa de memoria. Los investigadores destacan que estas terapias no solo deben actuar sobre las moléculas correctas, sino en el momento preciso del envejecimiento. Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que todavía queda un largo camino hasta llegar a ensayos en humanos y que las terapias deben demostrar seguridad, eficacia y viabilidad a largo plazo.