Un asteroide de un metro de diámetro y 650 kilos de masa, llamado 2023 CX1, explotó sobre Normandía a las 4:59 de la madrugada, liberando el 98% de su energía cinética en una fracción de segundo. La onda de choque esférica generada por la explosión se produjo a 28 kilómetros de altura y se concentró en un área amplia, aumentando el riesgo potencial para el suelo. El asteroide pertenece a una familia de rocas conocidas como condritas de tipo L, que pueden provocar explosiones más violentas de lo que se creía. La comunidad científica tiene claro que no basta con vigilar los grandes asteroides, sino que también es importante tener en cuenta los pequeños, que pueden ser devastadores. La ESA y la NASA lograron predecir la caída del asteroide con un margen de error de menos de 20 metros en la trayectoria, lo que permitió recuperar más de cien fragmentos en la comuna de Saint-Pierre-Le Viger. La investigadora principal del estudio, Auriane Egal, destacó que estos asteroides deben tenerse en cuenta en las estrategias de defensa planetaria.