El 13 de febrero de 2023, un asteroide llamado 2023 CX1 explotó sobre Normandía, Francia, a las 4:59 de la madrugada. El asteroide, de 650 kilogramos y un metro de diámetro, había sido detectado solo siete horas antes de su impacto. Un análisis exhaustivo publicado en Nature Astronomy reveló que, si el asteroide hubiera sido más grande, las consecuencias de su explosión podrían haber sido devastadoras. El asteroide liberó el 98% de su energía cinética en una fracción de segundo, generando una onda de choque esférica que concentró mucha más energía que las fragmentaciones progresivas de cuerpos de tamaño similar. La comunidad científica y ciudadana se movilizó para observar el evento, y se recuperaron más de cien fragmentos del meteorito en la comuna de Saint-Pierre-Le Viger. El estudio confirma la existencia de una nueva población de asteroides, las condritas de tipo L, capaces de violentas explosiones, lo que debe tenerse en cuenta en las estrategias de defensa planetaria.