Cada cerebro humano es único debido a la combinación de factores genéticos y ambientales que moldean su estructura y función. La plasticidad cerebral permite que el cerebro cambie y se adapte constantemente, lo que explica por qué dos personas procesan la misma información de formas diferentes. Investigadores de University College London han demostrado que la práctica y la experiencia transforman la estructura cerebral, y que incluso 'apagar' ciertas rutas antiguas es esencial para que surjan circuitos más eficientes. Las resonancias magnéticas confirman que la práctica transforma la estructura cerebral, y que cada recuerdo y cada hábito suman un trazo a ese mapa irrepetible. La neurociencia resume que no existe un cerebro promedio, solo cerebros únicos en movimiento.