Un estudio publicado en New Scientist muestra que los cerebros de los bebés y los adultos funcionan con ritmos neuronales distintos. El equipo de Moritz Köster, de la Universidad de Regensburg, estudió a 42 bebés de ocho meses de edad y midieron su actividad cerebral mientras observaban dibujos animados que parpadeaban a distintas velocidades, desde 2 hasta 30 hertzios. Los resultados mostraron que la corteza visual de los bebés respondía con fuerza a una frecuencia de 4 hertzios, típica de la banda theta, relacionada con la formación de conceptos nuevos. En cambio, los adultos mostraron una activación más intensa en frecuencias de 10 hertzios, vinculadas a la banda alfa, que favorece la filtración de información irrelevante y la eficiencia cognitiva para recuperar conocimientos ya almacenados en la memoria. Esto sugiere que el cerebro infantil se centra en la adquisición, mientras que el adulto se especializa en el aprovechamiento de lo aprendido. El estudio abre preguntas sobre cómo optimizar las condiciones de aprendizaje en la infancia y si la exposición a imágenes a 4 hertzios puede potenciar la capacidad de aprendizaje de los bebés.