El Titanic, un transatlántico que zarpó el 10 de abril de 1912 desde Southampton con destino a Nueva York, chocó contra un iceberg en el Atlántico Norte la noche del 14 de abril de 1912, cerca de Terranova, Canadá. A pesar de ser considerado 'insumergible', el buque se hundió en menos de tres horas, causando la muerte de alrededor de 1.500 personas. Los restos del naufragio permanecieron enterrados bajo el mar durante 70 años. En 1985, el oceanógrafo Robert Ballard y su equipo encontraron los restos del Titanic a 3.800 metros de profundidad, aproximadamente a 600 km al sur de Terranova. La búsqueda del Titanic fue una tapadera para una operación militar secreta, ya que la marina estadounidense aceptó ayudar a Ballard a condición de que también buscaran dos submarinos nucleares que se habían hundido en el Atlántico en la década de 1960. Ballard encontró los submarinos y, a los pocos días, dio con los restos del famoso naufragio. La localización de las partes del barco inspiró películas y documentales, y muchas personas se obsesionaron con la idea de viajar al fondo marino para ver los restos en persona.