Nuevos análisis de Camarillasaurus cirugedae, recuperado en Teruel, revelan que este dinosaurio no era un simple terópodo, sino uno de los primeros espinosáuridos. El hallazgo, publicado en Palaeontologia Electronica, sugiere que Europa —y no África— fue el verdadero punto de partida de los depredadores que dominaron los ecosistemas del Cretácico. Entre 2017 y 2024 se recuperaron piezas decisivas: fragmentos de mandíbula, vértebras caudales, un fémur, una garra y un diente. Estos fósiles permitieron redefinir su posición filogenética y vincularlo con los gigantes africanos como Spinosaurus. La Península Ibérica se perfila ahora como punto neurálgico de la paleontología mundial, con un origen europeo de los espinosáuridos y migración a África. El análisis filogenético concluye que varios espinosáuridos ibéricos forman parte de la línea que dio origen a los grandes depredadores del norte de África, hace 132-125 millones de años.