Un equipo internacional de científicos ha creado el primer pangenoma del género Solanum, que incluye la familia del tomate y la berenjena. Esto permite entender cómo funciona la genética de estas plantas y cómo se pueden mejorar sus características. El objetivo es aumentar el tamaño de los frutos y hacerlos más eficientes para responder a la demanda creciente de alimentos. Los científicos han identificado un gen llamado CLAVATA3 que regula el tamaño del fruto en los tomates y han descubierto que la berenjena africana tiene un gen diferente que actúa como interruptor de tamaño. Utilizando la técnica CRISPR, los científicos han podido editar estos genes y aumentar el tamaño de los frutos. Esto abre la puerta a una gran evolución en el campo de la alimentación y la industria agroalimentaria. El estudio analiza 22 especies de Solanum y descubre que miles de genes clave han experimentado variaciones a lo largo de su evolución. La investigación tiene un gran potencial para mejorar la producción de alimentos y adaptar los cultivos a los nuevos climas.