Un equipo de investigadores de la Universidad Rice y la Universidad de Houston ha desarrollado un método para producir un material biodegradable y resistente a partir de celulosa bacteriana. Este material, que se produce mediante un proceso de centrifugación de bacterias, tiene propiedades similares a las del plástico, pero sin generar microplásticos ni contaminar el medio ambiente. El material es flexible, transparente y tiene una resistencia a la tracción de hasta 436 MPa, lo que lo hace comparable a materiales como el vidrio o el aluminio. Además, se puede dopar con aditivos para mejorar sus propiedades. Los investigadores creen que este material podría reemplazar al plástico en diversas industrias, como la de envases, textiles técnicos y dispositivos de disipación de calor.