La NASA documenta solo un caso de una persona herida por un meteorito, Ann Hodges, quien resultó con un hematoma considerable en 1954. Sin embargo, archivos del Imperio Otomano describen un incidente en 1888 donde un hombre murió y otro resultó herido por el impacto de meteoritos. Desde el incidente de Ann Hodges, han habido dos casos dudosos, uno en 1992 y otro en 2016, pero ninguno se confirmó como un impacto de meteorito. Cada día, 44 toneladas de material meteorítico bombardean la Tierra, pero la mayoría se desintegra en la atmósfera. La probabilidad de que un fragmento lo suficientemente grande sobreviva y golpee a una persona es estadísticamente improbable, pero no imposible. Los investigadores encontraron tres manuscritos en turco otomano que describen el incidente de 1888, lo que sugiere que el impacto de un meteorito puede haber matado a una persona. La NASA y otros expertos advierten que la basura espacial es un mayor riesgo que los meteoritos, con tres grandes piezas de basura espacial reingresando en la atmósfera cada día.