La NASA monitorea constantemente asteroides que podrían impactar la Tierra, como el 1979 XB, que podría liberar la energía de 30.000 millones de toneladas de TNT si llegara a golpearnos en 2113. Otros asteroides como el 2007 FT3 y el recién descubierto 2023 TL4 también están en la lista. Bennu se considera el mayor riesgo, con una aproximación en 2182 que podría liberar energía suficiente para borrar ciudades enteras. La NASA insiste en que las probabilidades de un choque son bajas, pero la historia demuestra que un solo asteroide puede alterar la evolución de la vida en la Tierra. El sistema Sentry, dirigido por el Centro de Objetos Cercanos a la Tierra, monitorea de forma incesante cada cuerpo que pueda poner en riesgo al planeta. La misión no es solo científica, sino que busca anticipar catástrofes comparables a la del meteorito de Chicxulub, que borró al 75% de la vida terrestre hace 66 millones de años.