El huracán Katrina azotó Nueva Orleans el 29 de agosto de 2005, causando 1.800 muertos y más de 1,5 millones de desplazados. El impacto económico superó los 200.000 millones de dólares. La ciudad sigue buscando respuestas y dignidad 20 años después. La memoria de Katrina sigue viva, y su impacto en la historia moderna de Estados Unidos es innegable. El ciclón había crecido hasta ocupar casi todo el Golfo de México, con una energía que solo podía haber sido alimentada por océanos más cálidos de lo normal. La ayuda federal tardó demasiado, y el caos en la comunicación y la falta de liderazgo convirtieron el desastre natural en una catástrofe humana. La población negra de Nueva Orleans se redujo en más de 100.000 personas, y muchos nunca regresaron. La tecnología de predicción ha avanzado enormemente desde 2005, pero la red de protección está en peligro debido a recortes presupuestarios. El cambio climático ha redoblado la amenaza, y la pregunta no es si habrá otro desastre, sino cuándo.