La escala Saffir-Simpson, utilizada desde los años setenta, clasifica los huracanes según la velocidad del viento, pero no tiene en cuenta la intensidad de las inundaciones y marejadas. Investigadores como Michael Wehner y James Kossin proponen una categoría 6 para tormentas que superen los 310 km/h. Un estudio reciente en Scientific Reports encontró que el calentamiento global ha incrementado la probabilidad de episodios de esta intensidad. La mayor parte de las muertes por huracanes se deben a las inundaciones y marejadas, no a los vientos. La Universidad del Sur de Florida ha propuesto la Tropical Cyclone Severity Scale (TCSS), que integra la fuerza del viento, la cantidad de lluvia y la intensidad de las marejadas. Esta escala ha demostrado ser más efectiva en la comunicación del riesgo a la población. El futuro de la comunicación del riesgo climático depende de la capacidad de describir los fenómenos con precisión y claridad.