Un equipo respaldado por la NASA ha presentado una aleación llamada ALLVAR 30, que tiene propiedades insólitas y puede alterar el comportamiento térmico clásico de la materia. Esta aleación se encoge cuando aumenta la temperatura y se expande al descender, lo que la convierte en un aliado perfecto para compensar las variaciones de otros componentes en estructuras sensibles como los telescopios espaciales. El futuro Observatorio de Mundos Habitables de la NASA necesitará una precisión extrema, con una estabilidad de apenas 10 picómetros, y la aleación ALLVAR 30 podría ser la clave para lograrlo. En ensayos recientes, los puntales fabricados con este material lograron una estabilidad casi perfecta al integrarse con espejos y estructuras tradicionales, alcanzando cifras 200 veces más estables que con aluminio o titanio. La aleación ALLVAR 30 también tiene aplicaciones más allá de la astronomía, en campos como la computación cuántica, la ingeniería nuclear y la óptica médica.