Un estudio publicado en Judgment and Decision Making encontró que personas con rasgos de personalidad oscura, como egoísmo, narcisismo, maquiavelismo y falta de empatía, tienden a proyectar esas características en los demás. El Factor D, definido en Psychological Review, agrupa varios rasgos negativos de la personalidad humana. Los investigadores realizaron cinco experimentos con más de mil adultos y encontraron que cuanto mayor era el nivel de Factor D, mayor era la tendencia a asumir que los demás eran igualmente manipuladores o egoístas. La proyección negativa era menor cuando los evaluados resultaban físicamente atractivos o agradables. El estudio concluye que la tendencia a ver en los demás nuestros propios defectos no depende del sexo, sino del nivel de rasgos oscuros que uno posee. Reconocer los propios sesgos es el primer paso para evitar que el egoísmo o la desconfianza contaminen nuestras relaciones.