El estado de fluidez, también conocido como 'flow', es un fenómeno en el que las personas experimentan una concentración total y una calma sorprendente al realizar actividades desafiantes. Fue acuñado por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi en 1975. Para alcanzar este estado, se necesitan tres factores esenciales: una meta clara, un reto ajustado al límite de las capacidades y experiencia previa suficiente. La neurociencia sugiere que la perseverancia y la práctica son imprescindibles para lograr el flujo. Los especialistas recomiendan buscar actividades valiosas y estimulantes, afrontar retos progresivos y practicar de forma constante hasta automatizar habilidades. El estado de fluidez no debe perseguirse como un fin en sí mismo, sino que surge como efecto secundario de la dedicación, el esfuerzo y el disfrute de la actividad. Atletas como Steph Davis y actores como Chris Hemsworth describen el flujo como una calma intensa en medio de la presión. El verdadero premio del flujo es una profunda sensación de bienestar y armonía.