Los perros pueden detectar emociones humanas a través de su olfato, que es mucho más desarrollado que el de los humanos, con más de 200 millones de receptores olfativos. Las emociones liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina, que alteran el sudor y la respiración, y los perros pueden detectar estas diferencias. Experimentos científicos han demostrado que los perros reaccionan de manera diferente cuando huelen muestras de sudor de personas asustadas frente a muestras de personas felices. Esto confirma que los perros están conectados con los humanos a un nivel más profundo de lo que se pensaba, y que la comunicación con ellos no es solo a través de palabras o gestos, sino también a través de la detección de emociones. Los perros pueden detectar cambios en el nivel de azúcar de una persona con diabetes, drogas, explosivos y enfermedades como el cáncer. La conexión emocional entre perros y humanos es más profunda de lo que se pensaba, y los perros pueden leer las emociones humanas como un libro abierto.