La ciencia está desarrollando prótesis sensoriales que no solo reemplazan lo perdido, sino que añaden capacidades completamente nuevas al cuerpo humano. Un paciente de 34 años llamado Daniel ha estado usando durante seis semanas una prótesis controlada por la mente que funciona mediante pequeños imanes implantados en los músculos de su antebrazo. Estas prótesis biónicas están devolviendo el sentido del tacto a personas que lo habían perdido. Un hombre llamado Dennis, que había perdido su mano nueve años atrás, pudo sentir por primera vez desde entonces la diferencia entre objetos blandos y duros. La tecnología detrás de estas neuroprótesis utiliza estimulación nerviosa eléctrica transcutánea dirigida (tTENS) para enviar señales sensoriales al cerebro. Además, se están desarrollando interfaces sensoriales híbridas que permiten al cuerpo humano percibir información que normalmente sería invisible para nosotros. También se están creando sistemas olfativos digitales que pueden generar hasta 12 aromas diferentes sincronizados con contenido audiovisual. Los investigadores estiman que digitalizar completamente el olfato y el gusto tomará unos 15 años más.