Lokiceratops rangiformis, un dinosaurio con cuernos extravagantes, vivió en lo que ahora es Montana hace 78 millones de años. Su cráneo, con cuernos en forma de cuchillas, no estaba diseñado para la defensa, sino para atraer a parejas. La especie es un ejemplo de endemismo extremo, con cinco especies de dinosaurios cornudos conviviendo en el mismo territorio. El estudio, publicado en PeerJ, sugiere que la selección sexual fue la fuerza detrás de la evolución de estos cuernos. El equipo liderado por Mark Loewen y Joseph Sertich propone que Lokiceratops es una nueva especie, con características únicas como la falta de cuerno nasal y la asimetría de sus cuernos. La reconstrucción tridimensional del cráneo se exhibe en el Museo de la Evolución de Maribo, en Dinamarca. La ciencia paleontológica es global, y este hallazgo pertenece tanto al presente como al pasado. Lokiceratops nos recuerda que la evolución no siempre premia al más fuerte, sino al más visible.