Pitágoras, un matemático y filósofo del siglo VI a.C., fundó una hermandad que combinaba ciencia, filosofía y misticismo. Sus seguidores, los pitagóricos, creían que el mundo era una sinfonía matemática y que todo podía describirse mediante razones exactas. Sin embargo, al aplicar el teorema de Pitágoras a un cuadrado con lados de longitud 1, descubrieron que la diagonal resultante, √2, no podía expresarse como una fracción. Esto fue un descubrimiento perturbador, ya que contradecía su creencia en un universo matemáticamente perfecto. El discípulo Hipaso de Metaponto se atrevió a revelar el secreto y, según la leyenda, fue arrojado al mar por divulgar lo que debía permanecer oculto. El descubrimiento de los números irracionales marcó el inicio de la crisis de los números racionales y el nacimiento de la idea de que la realidad podía ser más compleja que nuestras fórmulas. El descubrimiento de √2 abrió la puerta a toda una familia de números irracionales, desde π hasta e, que hoy son esenciales para entender la naturaleza, la física y la tecnología moderna.