Un equipo de la Universidad de Oxford ha logrado realizar un experimento que se asemeja a la teletransportación cuántica, trasladando información cuántica de un procesador a otro sin que nada físico viaje entre ellos. El equipo utilizó dos procesadores cuánticos separados por dos metros y los conectó mediante fotones intrincados. El estado de cada qubit de luz en el primer procesador estaba vinculado directamente al del segundo. Cuando los investigadores modificaron uno, el cambio se reflejó de inmediato en su par, como si ambos procesadores compartieran una mente común. El experimento se publicó en Nature el 5 de febrero de 2025. El equipo de Oxford utilizó la intricación cuántica, un fenómeno que permite la conexión invisible entre dos partículas. El resultado es sorprendente: la información de un procesador cuántico apareció en otro como si hubiera saltado de forma instantánea, sin cables, sin ondas, sin materia. Una copia perfecta, lograda únicamente a través del entrelazamiento de la luz. El experimento es el primer paso hacia el cálculo cuántico distribuido, que podría redefinir el futuro de la informática.