Un equipo de investigadores en China ha desarrollado una estrategia de diseño que reduce drásticamente el riesgo de incendios en baterías de litio-ion. La nueva tecnología, llamada 'solvent-relay', modifica la composición del electrolito para gestionar mejor el comportamiento de los iones a distintas temperaturas. En pruebas de perforación, las celdas con electrolito comercial mostraron un aumento de temperatura de más de 555 °C, mientras que las que incluían el nuevo diseño apenas alcanzaron los 3,5 °C. La seguridad no fue la única mejora observada, ya que las nuevas celdas también lograron mantener un 81,9 % de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga y descarga. El equipo liderado por Yue Sun descubrió que una asociación particular entre iones en el electrolito puede influir directamente en la temperatura a la que se inicia la fuga térmica. El nuevo diseño incorpora un componente llamado bis(fluorosulfonil)imida de litio, que no interfiere con la formación de la capa interfacial sólida a temperatura ambiente, pero que sí actúa a temperaturas elevadas impidiendo que los aniones se disocien y liberen calor. La implementación comercial dependerá de la compatibilidad con los procesos de producción existentes y del coste de los nuevos componentes.