Un grupo de científicos chinos ha logrado transformar la basura plástica en energía útil, específicamente en materiales de carbono avanzados como grafeno, nanotubos o carbono poroso, esenciales en el almacenamiento de energía. El proceso combina técnicas de conversión avanzada, como el calentamiento Joule instantáneo, la pirolisis catalítica y la síntesis en un solo paso. El resultado son materiales de carbono poroso con una enorme superficie interna, capaces de almacenar más iones de litio y aumentar la capacidad y velocidad de carga de las baterías. La doctora Gaixiu Yang explicó que el objetivo del equipo fue cerrar el círculo de convertir los residuos plásticos en un recurso sostenible. Los ensayos realizados muestran que el carbono poroso derivado del plástico puede alcanzar una capacidad de almacenamiento energético cercana al límite teórico de las baterías de selenio, manteniendo su rendimiento durante cientos de ciclos de carga y descarga. La profesora Yan Chen calificó el descubrimiento como una vía prometedora hacia una economía circular del carbono.