La erosión costera es un problema global que afecta a muchas comunidades, con un 10% de la población viviendo a menos de 5 km de la costa. La regeneración de playas es una solución temporal y costosa, con un precio inicial de 40 millones de dólares en Rodanthe, Carolina del Norte. La escasez de arena y su encarecimiento hacen que mantener las playas actuales sea inviable para muchas comunidades. Ciudades como Miami, Barcelona y Gold Coast enfrentan pérdidas de arena constantes que amenazan sus playas, vitales para el turismo y la economía local. La regeneración de playas tiene ventajas frente a estructuras rígidas, pero es temporal y su duración depende de la geología local, el clima y la presión humana. En Estados Unidos, se han tratado casi 600 playas, alcanzando un máximo de 50 millones de m³ en 2019. La búsqueda de arena adecuada se complica, y las tormentas potentes pueden borrar en días inversiones millonarias. La retirada planificada puede ser la única salida viable en áreas con erosión severa y costes desbordados.