Un estudio publicado en la revista Zoological Journal of the Linnean Society revela que los primeros pingüinos, que vivieron en Nueva Zelanda hace entre 62 y 57 millones de años, tenían picos largos y afilados como dagas. Estos picos les permitían cazar como depredadores letales en un océano sin depredadores terrestres. Los fósiles descubiertos en la formación Waipara Greensand corresponden a cuatro nuevas especies de pingüinos primitivos. Los investigadores encontraron que los pingüinos tenían un proceso de adaptación rápido hacia la locomoción subacuática, con huesos de las alas que se transformaban en aletas. También se descubrió que algunos ejemplares tenían piedras en el estómago, llamados gastrolitos, que ayudaban en la digestión y el control de la flotabilidad. El estudio sugiere que Nueva Zelanda fue el epicentro de la evolución de los pingüinos, y que desde allí se dispersaron hacia otros continentes del hemisferio sur. Los nuevos hallazgos confirman que los pingüinos se diversificaron rápidamente tras la extinción masiva del Cretácico, y que ocuparon un lugar privilegiado en la cadena trófica. Los especialistas creen que la formación Waipara Greensand aún guarda más secretos, y que seguiremos encontrando nuevos fósiles que enriquecerán nuestra comprensión de cómo surgieron estas aves marinas tan icónicas.