La minería agrosostenible, también conocida como agromining, es un proceso en el que se utilizan plantas para absorber metales pesados del suelo y restaurarlo. Esto se logra mediante la plantación de especies especiales que, por genética o adaptación, extraen metales como níquel, plomo o zinc con sus raíces y los acumulan en sus hojas o tallos. Luego, se recoge la biomasa, se quema y de las cenizas se pueden extraer metales concentrados. Por ejemplo, la planta Alyssum serpyllifolium puede absorber níquel hasta niveles tóxicos para otras especies. En experimentos en Estados Unidos, se han cultivado especies que pueden acumular níquel, y las cenizas obtenidas tienen entre 25% y 50% de níquel, frente al 0.02% que suele tener el mineral extraído de minas tradicionales. Esta tecnología puede ser utilizada para limpiar suelos contaminados, obtener metales valiosos y rehabilitar tierras arruinadas. Sin embargo, todavía hay problemas como la lentitud del proceso y la necesidad de grandes extensiones de tierra para ser rentable.