Un atlas genético internacional ha identificado mutaciones cruciales en el comportamiento y la constitución física de los caballos que abrieron el camino hacia su domesticación. Los investigadores analizaron restos de caballos antiguos de hasta 5.000 años y estudiaron 266 marcadores genéticos vinculados a rasgos como color, locomoción y temperamento. Identificaron dos regiones clave: ZFPM1, asociado con la mansedumbre, y GSDMC, vinculado a la columna vertebral y la estructura corporal. El gen GSDMC marcó un antes y un después, ya que en apenas unos siglos su variante se expandió en la población equina, dando origen al linaje DOM2, base del caballo doméstico moderno. Esto se enmarca en un fenómeno más amplio de la domesticación animal, como se ha visto en perros y zorros plateados. Los investigadores buscan ahora entender mejor el papel del 'gen de la mansedumbre' y explorar cómo otros genes poligénicos influyeron en la evolución del caballo.