Los plásticos modernos se han integrado en todos los rincones del mundo, desde el fondo del mar hasta la superficie lunar. La arqueología estudia estos plásticos como un archivo vivo que narra el impacto humano en el planeta. Según una investigación de la Universidad de York, los plásticos constituyen un registro invaluable del comportamiento humano contemporáneo. El profesor John Schofield sostiene que los plásticos son un legado dañino, pero también un archivo material que documenta cómo la sociedad transformó el planeta desde la década de 1950. La 'Era del Plástico' se entrelaza con fenómenos como el consumismo masivo y la destrucción del hábitat. Los manglares retienen más microplásticos que las playas, y estos entran en la cadena alimentaria. La arqueología contemporánea estudia los plásticos como parte de la cultura material, y cada botella o fragmento encontrado en un ecosistema funciona como evidencia de comportamientos colectivos y procesos históricos. La investigación propone que los plásticos deben analizarse como un registro de nuestro comportamiento en el mundo contemporáneo, y que la arqueología tiene un rol clave para sistematizar este archivo involuntario.