Hace 35.000 años surgieron los primeros ojos azules documentados. La prevalencia de los ojos azules ha variado con la historia y las migraciones. En Roma, los ojos azules casi desaparecieron, según el análisis de 4.133 genomas de los últimos 44.000 años realizado por el investigador Davide Piffer. En la Roma antigua, un 22% de la población tenía ojos azules, mientras que en la Roma medieval la cifra fue similar, con un 21%. Sin embargo, durante el Imperio Romano, la cifra se desplomó a apenas un 4%. La hipótesis más aceptada es que el prestigio de los rasgos latinos, como la piel y los ojos oscuros, reforzó la presencia de la melanina, mientras que la expansión posterior de pueblos germánicos devolvió la proporción de ojos claros en siglos posteriores. El demógrafo Lyman Stone cuestiona la fiabilidad de las muestras romanas, señalando problemas de datación y de contexto histórico. Los ojos azules tienen un origen único, rastreable a una mutación de hace unos 35.000 años, y su prevalencia ha fluctuado según migraciones, conquistas y mezclas poblacionales.