El color azul en los ojos no se debe a la presencia de un pigmento azul, sino a la dispersión de la luz por el efecto Tyndall. La luz que entra en el ojo interactúa con las partículas en suspensión, dispersando las longitudes más cortas del espectro visible, lo que da como resultado el color azul. Esto se debe a que el iris no contiene pigmentos azules, sino que la melanina, responsable de los tonos de piel más oscuros, puede influir en la cantidad de luz que se dispersa. La genética del color de los ojos es compleja y no se debe solo a un gen, sino a la interacción de varios genes. La edad y ciertas condiciones médicas también pueden influir en el color de los ojos. Davinia Beaver, experta en medicina regenerativa, explica que el efecto Tyndall es similar al responsable de que veamos el cielo azul. El color de los ojos puede variar, como el verde o el avellana, debido a la combinación de la dispersión de la luz y la presencia de melanina.