Un equipo de científicos identificó 85 nuevos lagos activos bajo la superficie helada de la Antártida, elevando a 231 el total de estos reservorios dinámicos conocidos. Los lagos subglaciales se forman por efecto del calor geotérmico y la fricción del hielo al moverse sobre el lecho rocoso. El satélite CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA) detectó pequeñas variaciones en la elevación de la superficie del hielo, lo que permitió identificar 12 ciclos completos de llenado y vaciado. Esto sugiere la existencia de una hidrología antártica más activa y compleja de lo que se pensaba. Los lagos pueden cambiar entre ciclos, lo que refuerza la necesidad de seguir monitoreando de cerca la evolución de estos cuerpos de agua ocultos. El estudio subraya la importancia de continuar las misiones de observación satelital para anticipar de forma más precisa el comportamiento de las capas de hielo en escenarios de cambio climático. La profesora Anna Hogg destacó que el tamaño y la ubicación de los lagos pueden cambiar entre ciclos, algo que no se había observado con tal claridad. La doctora Sally Wilson lideró el equipo de investigación que realizó este estudio, publicado en septiembre de 2025 en la revista Nature Communications.