Existen organismos que viven miles de años, como la esponja barril, que puede vivir más de 2.000 años, y las esponjas vítreas, que alcanzan entre 10.000 y 15.000 años. Los corales negros también son longevos, con más de 5.000 años de vida. La medusa inmortal puede revertir su desarrollo y volver al estado juvenil. Las langostas producen telomerasa durante toda su vida, lo que mantiene jóvenes sus células. El tiburón de Groenlandia es el vertebrado más longevo conocido, con vidas que rozan los 400 años. Las tortugas gigantes de Aldabra superan con frecuencia el siglo y medio, y algunas alcanzan los 250 kilos. La ballena de Groenlandia puede vivir hasta 200 años, y los elefantes poseen hasta cien veces más células que los humanos, pero su riesgo de cáncer es menor. Estos animales son aliados inesperados para la ciencia, ya que sus adaptaciones revelan mecanismos de regeneración, reparación genética y resistencia extrema que podrían inspirar futuros tratamientos médicos.