Un estudio de 40 años sobre flamencos rosados ha demostrado que la migración influye en la velocidad del envejecimiento. Los flamencos que migran cada invierno envejecen más lentamente que los que permanecen en un mismo lugar. La investigación se basa en el seguimiento de más de 40 años de datos de anillamiento, observaciones y seguimientos individuales de miles de flamencos. Los resultados muestran que los residentes disfrutan de ventajas en la juventud, pero los migrantes obtienen un premio en la vejez. El ritmo vital de cada grupo se paga con intereses en distintos momentos de la vida. La tasa de reproducción es mayor en los residentes y su mortalidad es más baja en las primeras etapas de la adultez. Sin embargo, los migrantes muestran un envejecimiento más lento y menos acusado que el de los residentes. El inicio del envejecimiento acelerado ocurre a los 20,4 años en los residentes, mientras que en los migrantes se retrasa hasta los 21,9 años. Los investigadores describen este fenómeno como un equilibrio biológico, donde los residentes 'viven intensamente' al principio, pero pagan un precio en la vejez, mientras que los migrantes sacrifican parte de su éxito inicial para ganar en estabilidad en los últimos años de vida.