Un estudio internacional ha analizado cientos de horas de vídeo de pulpos en hábitats naturales del Caribe y España para entender cómo logran su coordinación. Los científicos descubrieron que los pulpos utilizan cuatro deformaciones básicas (acortar, alargar, doblar y torsionar) para realizar doce acciones de los brazos y un amplio repertorio de conductas complejas. Esto ha inspirado el diseño de robots blandos capaces de moverse y adaptarse como nunca antes. Los investigadores registraron casi 4.000 acciones de brazos y más de 6.800 deformaciones en 25 pulpos en seis localizaciones distintas. La flexibilidad de los pulpos se ha convertido en un modelo vivo para la robótica blanda, que podría revolucionar campos como la medicina, la exploración submarina o las operaciones de rescate. El estudio, publicado en Scientific Reports, demuestra que la simplicidad bien organizada puede superar a la complejidad artificial.