Un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) ha logrado hacer que los espines nucleares de átomos individuales puedan comunicarse entre sí dentro de un chip de silicio. Esto representa un avance hacia los ordenadores cuánticos escalables. Los investigadores, liderados por el profesor Andrea Morello, han desarrollado una arquitectura basada en el espín nuclear de átomos de fósforo implantados en silicio. La estabilidad de estos espines es tal que pueden mantener un estado cuántico durante más de 30 segundos. Los investigadores han utilizado una técnica de entrelazamiento cuántico mediado por una 'puerta geométrica' para crear un estado cuántico compartido entre dos espines nucleares separados. Esto abre la puerta al diseño de chips cuánticos con mayor cantidad de qubits distribuidos de manera eficiente. La distancia entre los espines conectados es de unos 20 nanómetros, lo que coincide con las dimensiones típicas de los transistores en los chips de silicio modernos. La investigación ha sido publicada en la revista Science y es un paso tangible hacia dispositivos cuánticos fabricables a gran escala.