El fenómeno de la isla de calor urbana convierte en hornos muchas ciudades españolas durante el verano, con temperaturas nocturnas elevadas que pueden alcanzar una diferencia térmica de hasta 8 ºC con respecto a zonas rurales. Los árboles pueden ser aliados naturales contra este problema, pero es importante elegir bien qué especies y dónde ubicarlas. Un estudio en Valencia destacó tres especies clave: Cinamomo (Melia azedarach), Azahar de la China (Pittosporum tobira) y Olmo común (Ulmus minor), que se adaptan al clima mediterráneo y muestran gran capacidad de sombreado. La ubicación de los árboles es crucial, ya que suelen concentrarse en parques o avenidas, mientras que barrios vulnerables carecen de suficiente arbolado. Plantar árboles adecuados en los lugares correctos puede marcar la diferencia entre una ciudad sofocante y una ciudad resiliente, más habitable frente al cambio climático. El arbolado urbano aporta beneficios múltiples, como reducir la temperatura, mejorar la calidad del aire, aumentar la biodiversidad y disminuir el consumo energético.