En 2025, España y Portugal han sufrido una gran cantidad de incendios forestales, con más de 640.000 hectáreas calcinadas. Un estudio científico ha concluido que la crisis climática ha jugado un papel determinante en la propagación de estos incendios, multiplicando por 40 la probabilidad de que se dieran las condiciones meteorológicas extremas que avivaron las llamas. Los científicos han analizado las condiciones meteorológicas que propician los incendios utilizando el Índice de Severidad Diario (DSR) y han comparado los datos meteorológicos observados en el clima actual con un contrafactual de cómo serían esas condiciones en un clima sin calentamiento. El estudio determina que estos fenómenos fueron un 30% más intensos de lo que habrían sido en un mundo sin calentamiento global. La despoblación rural y el envejecimiento de la población han dejado grandes extensiones de terreno forestal sin gestionar, creando una acumulación masiva de vegetación seca que actúa como un combustible perfecto. La ignición humana, ya sea accidental o intencionada, está detrás de cerca del 90% de los incendios cuyas causas se logran identificar. El estudio ha sido elaborado por la red World Weather Attribution y ha sido liderado por científicos como Clair Barnes y David García.