La Montaña Verde en Libia es un altiplano fértil con bosques frondosos y es el lugar más húmedo del país. Una fatua religiosa permite matar a los cuervos, considerados dañinos, ya que su población ha crecido y está generando problemas en otras poblaciones animales, como tortugas terrestres y águilas culebreras. La Autoridad Libia de Patrimonio y Vida Silvestre denuncia que la erradicación de los cuervos sería desastrosa, ya que también tienen un papel importante en la regulación del ecosistema. El problema real es la mala gestión de residuos, que ha llevado a la proliferación de vertederos y la multiplicación de la población de cuervos. Ahmad al Dalansi, de la Autoridad de Inversiones del Gobierno de Salvación Nacional, sostiene que sacrificar a los cuervos es islámicamente aceptable para prevenir daños. Sin embargo, el periodista AMR Fathallah explica que la última vez que se intentó eliminar a la población de cuervos, se produjo una plaga de garrapatas. La ecología es compleja y no se puede solucionar con fatuas o teorías pseudocientíficas.