Con el frío y las lluvias, las chinches hediondas invaden las casas, encontrando cobijo en paredes, puertas y ventanas. A diferencia de las chinches de cama, estas no pican, pero desprenden un olor asqueroso. Son una especie exótica invasora originaria de China y Japón, que llegó a Occidente a finales de los 90. Indican dos problemas importantes: goteras en la casa y los efectos del cambio climático. Se pueden eliminar con un truco simple, sellando grietas y utilizando una mezcla de agua, vinagre y líquido para el lavavajillas. Un solo insecto puede reproducirse rápidamente y poner hasta 450 huevos. Los expertos advierten que no se deben aplastar estas chinches para evitar el repugnante olor. En su lugar, se recomienda colocar un vaso sobre el insecto, deslizar lentamente una hoja de papel debajo y sacarlo fuera de casa. La llegada de estas chinches a España se produce especialmente en esta época del año.