En julio, una tormenta en el noroeste del condado de Travis, Texas, dejó al descubierto 15 huellas fosilizadas de un depredador prehistórico. Cada huella mide entre 46 y 51 centímetros de largo y pertenece a un dinosaurio carnívoro similar al Acrocanthosaurus, que dominó el territorio durante el Cretácico temprano. El paleontólogo Matthew Brown, de la Universidad de Texas en Austin, confirmó el hallazgo el 5 de agosto. Las huellas emergieron en la ribera de Sandy Creek, que corta la Formación Glen Rose, una capa rocosa de unos 110 millones de años. El equipo de Brown planea regresar al lugar para documentar las huellas utilizando drones y escáneres de superficie para generar modelos 3D. El condado de Travis se encuentra a unos 320 kilómetros al sur del Parque Estatal Dinosaur Valley, célebre por sus huellas prehistóricas. El hallazgo añade piezas nuevas al rompecabezas de la fauna mesozoica texana.