La NASA ha descubierto que el cuerpo humano cambia significativamente en el espacio y que el regreso a la Tierra puede ser complicado. En microgravedad, los músculos se debilitan, los huesos se desmineralizan y la sangre no fluye igual. La NASA explica que la pérdida de masa ósea es uno de los efectos más notorios, con una pérdida de hasta un 1% de densidad por cada mes en órbita. Los astronautas deben realizar al menos dos horas diarias de entrenamiento para mantener su condición física. Al regresar a la Tierra, muchos astronautas experimentan problemas de equilibrio, náuseas y dolor en las articulaciones. La NASA ha creado el Human Research Program para estudiar la salud física y mental de los astronautas y desarrollar protocolos médicos y rutinas personalizadas para cada astronauta. El objetivo es garantizar que el cuerpo humano pueda soportar estancias prolongadas en la Luna o Marte. Jasmin Moghbeli, Andreas Mogensen y Satoshi Furukawa son algunos de los astronautas que han experimentado estos efectos. Frank Rubio, quien pasó 371 días en el espacio, describió la experiencia de volver como un 'renacimiento físico'. La NASA está trabajando para entender cómo el cuerpo humano se adapta al espacio y cómo se puede mejorar la condición física de los astronautas durante las misiones espaciales.