Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, tienen una capacidad de supervivencia asombrosa. En 2016, se identificó la proteína Dsup, que protege el ADN frente a la radiación. Al introducir Dsup en células humanas, estas mostraron una resistencia inusual. La proteína se adhiere al ADN, lo desenrolla ligeramente y reduce la vulnerabilidad del material genético. Se considera que Dsup actúa como un escudo físico y mejora los mecanismos de reparación celular. El interés por Dsup en el ámbito médico es creciente, especialmente en enfermedades como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Los primeros experimentos en animales han sido alentadores, mostrando que los ratones que producían Dsup sufrían menos daño en su ADN tras ser expuestos a altas dosis de radiación. El potencial de Dsup se extiende a campos como la agricultura, la exploración espacial y la tecnología. Se han creado plantas modificadas genéticamente para producir Dsup, logrando mayor resistencia a la radiación. La proteína también podría ser clave para la conservación de datos digitales en organismos resistentes como los tardígrados.