La Dendrocnide moroides, conocida como gympie-gympie, es una planta australiana que puede alcanzar hasta diez metros de altura. Sus hojas en forma de corazón contienen tricomas urticantes que liberan un cóctel de toxinas, incluyendo las gympietides, una familia de péptidos neurotóxicos similares a los presentes en caracoles cono. Estas toxinas causan un dolor insoportable que puede prolongarse durante semanas, meses o incluso años. El contacto con el aire también puede ser peligroso, ya que los tricomas pueden desprenderse y ser inhalados, provocando reacciones alérgicas graves. En 2020, un equipo de la Universidad de Queensland identificó a las gympietides como los responsables del dolor persistente. La planta es objeto de estudio científico debido a su potencial biomédico y sigue siendo uno de los organismos más temidos de la selva australiana. El guardabosques Ernie Rider experimentó el dolor de la planta en 1963 y narró cómo el dolor se reactivaba al ducharse con agua fría, incluso dos años después del accidente.