Un equipo de Brown University detectó una firma isotópica de azufre inédita en muestras de rocas lunares traídas por los astronautas Gene Cernan y Harrison Schmitt en la misión Apolo 17. El descubrimiento se basó en un análisis minucioso de compuestos sulfurados en rocas volcánicas lunares, donde se halló una inusual escasez del isótopo azufre-33. El equipo planteó dos hipótesis para explicar esta firma isotópica: procesos fotoquímicos ocurridos en una atmósfera lunar primitiva o un remanente de Theia, el cuerpo del tamaño de Marte que chocó con la Tierra hace 4.500 millones de años. La investigación abre una nueva ventana hacia el pasado lunar, sugiriendo que el satélite fue más dinámico de lo que imaginábamos. Las muestras analizadas provienen del tubo de perforación doble utilizado durante Apolo 17, que alcanzó unos 60 centímetros de profundidad en la región de Taurus Littrow. Gracias a las nuevas técnicas de espectrometría de masas secundarias, los investigadores pudieron medir variaciones isotópicas con una precisión impensada en los años setenta. El hallazgo no solo amplía la comprensión de la Luna, sino que también redefine las herramientas con las que la ciencia rastrea el origen de los cuerpos celestes.